miércoles, abril 21

corpus

El espíritu mutable hace al agua la reina de esta vida.
y pienso y pienso
y cada vez que pienso, las cosas mutan y se adaptan

se tornan los giros y el pasado se borra

y así me observe sentada y descalza, divagando y confundiendo 
mi libre, pero aún atrofiada mente.
Todos los días las cosas cambian de lugar
y el agua sigue reinando la vida.

Un giro retorna y todo vuelve al mismo punto donde germina la savia

y vuelvo y observo la flor marchita, brotar al apogeo de lo sublime
para luego quedar olvidada al espacio.

Tal vez pienso en las huellas –siempre perennes-
y en aquel segundo en el que todo sucumbe o se eleva
o no pasa nada.

Y pienso en lo que me toca y pienso en la muerte y no hago más que pensar el porqué los ciclos,
y en el alma que está sujeta a este cuerpo de barro,
y en que somos minúsculos dioses presos de la vanidad, 
destinados a perecer

Y vuelvo y pienso en el cuerpo, que se alimenta –no solo de hogazas–
sino de toda palabra que viene de -La Providencia-.
Y veo como el cuerpo defeca, lo veo destruido o floreciente
y sigo pensando
y mi mente se abisma y un segundo se eterniza
y todo regresa a su lugar

y ahora te hablo y te pregunto:

¿Qué es lo magno de la vida?